El anisakis se ha propagado a muchísima velocidad en Europa hasta tal punto que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición calcula que 1 de cada 3 pescados está infectado. Entre las especies más destacas encontramos la merluza, el bonito, el chicharro, las sardinas o las gambas.
¿Qué sucede entonces? Pues que el anisakis se ha convertido en un problema de salud pública que preocupa tanto a los que nos dedicamos a este sector como a los consumidores por lo que como recomendaciones, no olvidéis:

  • Cocinar el pescado a más de 60ºc .
  • Congelarlo a -20ºC durante 5 días como mínimo.
  • Consumir pescado y comprarlo sólo en establecimiento de confianza donde sepáis que aplican el Real Decreto 1420/2006 en el que obliga a congelar el pescado que se vaya a servir crudo o poco cocinado.

Este problema general ha repercutido en gran parte al consumo del pescado en nuestro país hasta tal punto que se han modificado algunos hábitos puesto que más del 25% de los españoles ha dejado de comprar pescado fresco como la merluza por la presencia de este parásito. Tanto es así que durante los últimos años esta especie ha sido una de las más evitadas y durante los últimos años la venta de productos frescos ha caído más de un 3%. Y es que según la Fundación Española del Aparato Digestivo, España es el segundo país con mayor número de intoxicaciones después de Japón. Los boquerones frescos en vinagre son uno de los grandes responsables junto con algunos platos preparados en aceites, ahumados, escabeches…

 
Los síntomas más frecuentes de una intoxicación por anisakis son las náuseas, vómitos y dolor en el vientre después de haber ingerido el pescado contaminado y aunque este parásito desaparece de nuestro cuerpo en unos 14 días hay algunos casos más graves que suponen un 1% en los que es necesaria la cirugía por obstrucciones en el intestino o alergias graves que pueden ponernos en peligro.

 
Ahora bien, ¿por qué aumenta el número de especies contaminadas? La razón principal se encuentra en los vertidos de los propios pescadores de las vísceras contaminadas al mar que son consumidas por otros peces o mamíferos y que suelen tener este tipo de parásitos.

 
En este sentido la comunidad científica está trabajando en el tratamiento de las vísceras antes de su descarte al mar a través de un proyecto piloto y poder así reducir de forma notable este problema.

 
Es por ello que hay que hacer especial hincapié en la mejora de las técnicas de conservación y en La Proa somos muy conscientes de ello, por este motivo confeccionamos todo tipo de material para hostelería y pescaderías con el que poder conservar todo el pescado en las mejores condiciones posibles. Fabricamos viveros expositores para marisco con sistemas de bio-filtración en circuito cerrado con el objetivo de mantener en perfecto estado el agua marina y por esta razón somos el nº1 en el mercado.