Uno de los puntos más fuertes de nuestro país es sin duda nuestra gastronomía con la que todo el que viene se queda maravillado. Y es que gracias a nuestra geolocalización bañada por mar, podemos conseguir suculentas piezas como el bacalao, uno de los ingredientes más utilizados desde hace años en nuestro recetario más tradicional.

Y es que contamos con multitud de recetas provenientes de antes del siglo XIX ya que por entonces las flotas de pesca pusieron sus objetivos en estos pescados y desde entonces se quedó como parte fundamental de nuestra alimentación.

Para adentrarnos un poco más, hablaremos de su origen:

Proviene de la familia de los Gadidae, y aunque existen más de sesenta especies, la más común en nuestra gastronomía es la Gadus Morhua; bacalao atlántico. Las propiedades características para su reproducción son el frío y la alimentación lo que dotan a este pez de ser uno de los grandes protagonistas de los platos de cientos de restaurantes y su capacidad de combinación con otros ingredientes. Y podemos encontrarlo fresco, en salazón o el lomos, cocochas o colas, principalmente.

Se trata de un depredador que se alimenta de zooplancton, gusanos, moluscos, peces y crustáceos y se encuentra en lechos marinos con lodo, arena o gravilla.

Es tan codiciado en la cocina por su carne y el aceite de su hígado que es muy beneficioso para la salud y permitió durante siglos a multitud de poblaciones de Europa disponer de reservas de proteínas.

La cocina más conocida por la elaboración del bacalao es sin duda la vasca y su bacalao al pil pil, a la vizcaína o al club ranero que es la mezcla de la sala pil pil con una fritada de pimientos choriceros. Son tan populares que probablemente has preparado o probado  cada una de ellas.

Si nos trasladamos a la cocina catalana y manchega, nos encontramos con el tradicional bacalao preparado en fechas de vigilia. Esto es debido a que el bacalao en salazón viaja y se conserva muy bien por lo que rápidamente se extendió hacia otras zonas de la península para convertirse en el plato indispensable en Semana Santa ya que las tierras más alejadas del mar no podían pagar tanto dinero por un pescado que fuese fresco.

Debido a todas estas cuestiones, el bacalao en la actualidad cuenta con innumerables recetas y de gran valor histórico aunque con el avance en la cocina ahora es utilizado para hacer auténticas elaboraciones suculentas y exquisitas de cualquier forma: como croquetas, con arroz, etc.

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