Según los estudios realizados, más del 70% de las personas que compran marisco para las cenas de Navidad, desconocen muchos aspectos importantes sobre estos productos por lo que hoy desde el blog de La Proa os contamos todo lo necesario para saber lo que estáis comprando.

En primer lugar, es algo básico pero que también queremos recordar, el precio tanto del pescado como del marisco varía considerablemente dependiendo de si se trata congelado o fresco, de ahí que pueda haber tanta diferencia entre un mismo producto.

Si en la etiqueta se especifica que es un producto elaborado se debe saber que éstos contienen aditivos añadidas y sal para facilitar la retención de agua que se les añade por lo que será un producto tratado y por lo tanto menos fresco pero más barato. Es muy común encontrarlo en calamares, gambas peladas…

Otro de los factores que hace que el precio cambie es la forma en la que se ha pescado, por ejemplo si es de pincho es más cara y de mayor calidad que si es de arrastre por eso es importante saber su origen de pesca para tener claro por lo que estamos pagando más o menos en un pescado o marisco.

En el etiquetado también debemos mirar si contiene sulfitos que son conservantes que se utilizan en el sector para disminuir la melanosis, es decir ese color negro que adquieren la mayoría de los crustáceos. Se trata simplemente de un recurso utilizado para que tengan una mejor estética y se pueda vender mejor, sin embargo, algunas personas tienen alergias a este conservante por lo que si no hay etiquetado, se debe preguntar directamente a nuestro pescadero.

Debemos ser conscientes también de si el pescado o marisco que compramos es fresco o si por el contrario se ha congelado y descongelado antes puesto que éste ya no se puede volver a congelar y además no es fresco con lo cual el precio debe ser menor ya que su calidad se ha visto reducida. Por este motivo si te quieres adelantar a las temibles fechas de Navidad en la que los precios se disparan, puedes comprar productos frescos y congelarlos directamente o comprarlo congelados porque de esta forma, si ya se han congelado previamente no podremos volver a congelarlo nosotros.

Los mariscos y bivalvos deben comprarse siempre frescos. Con esto nos referimos por ejemplo a las almejas, los mejillones, las ostras o los berberechos para lo cual basta con tocar su parte más blanda y automáticamente se cerrará. En caso contrario no estarán en buen estado. Por otro lado, los crustáceos como los centollos, las langostas o los bogavantes deben estar vivos o cocidos.

Y para hacer esta labor y que los pescados y mariscos lleguen a su destino con la máxima frescura, en La Proa somos especialistas en la fábrica de viveros para expositores con la última tecnología, en cocederos de mariscos industriales y en trabajos de acero inoxidable especiales para pescaderías y hostelería.