Como expertos en productos de la mar hoy en La Proa os queremos aclarar algunas de las cuestiones más comunes que generan dudas.

La primera de ellas es cómo reconocer si el marisco o pescado que vamos a comprar es fresco o no. Pues bien, ¡toma nota!

  • Los crustáceos vivos están frescos si cuando los sumergimos en agua salada se mueven, además, deben oler bien y no debemos encontrarnos con cabeza y cola separadas.
  •  Los crustáceos cocidos tienen que tener el caparazón de color rosado o rojo vivo sin ningún tipo de macha verde o negra.
  • Los mariscos con cabeza, es decir, gamas y langostinos por ejemplo, deben tner la cabeza translúcida y el cuerpo sin ningún tipo de machas.
  • Los congelados deben estar íntegros y con aspecto similar al fresco.
  • La sepia, el calamar o el pulpo deben tener color nacarado con carne firme y brillante.
  •  Por último, los moluscos tienen que tener la concha cerrada y debe haber mucho líquido de color claro y olor a mar.

¿Cómo podemos saber cuáles son las especies de cada temporada? Pues bien, en primavera predominan las cigalas, las almejas y las ostras; en verano, los mejillones, las almejas, el bogavante, la langosta, las vieiras, las zamburiñas y las gambas; y en invierno, el centollo, el buey de mar, las nécoras y los camarones así que aprovecha siempre para consumir cada especie en su etapa correspondiente, tanto por precio como por calidad.

¿Cuántas veces se debe consumir? Los expertos aseguran que hay que comer pescado y marisco al menos tres veces por semana pero sin cocerlos o freírlos mucho ya que pierden sus nutrientes.

Sin embargo, el marisco se suele asociar también al colesterol, lo cual es cierto pero no impide que podamos consumirlo de forma moderada. No obstante, los menos indicados para personas con el colesterol alto son las gamas, langostinos, cigalas, calamares, pulpo o sepia pudiendo consumir opciones como las almejas, los mejillones, los berberechos, las ostras o las vieiras.

¿Es bueno chupar las cabezas? Sabemos que es una de las cosas que más suele gustar pero la realidad es que es donde más colesterol se acumulan, además en esta zona es donde se acumulan los aditivos o los sulfitos que le añaden desde su captura.

Otra de las cuestiones más comunes que surgen en torno al consumo de pescado y marisco es la edad a partir de la cual se puede consumir. Pues bien, se estima que a partir de los 18 meses se pueden comer todo tipo de pescados y a partir de los dos años, marisco.

¿De qué depende su precio? Es muy común encontrarnos con precios muy distintos y os queremos desvelar los factores que más influyen:

  •  El control de calidad que pasan.
  • Su disponibilidad, sobre todo cuando no se puede salir a faenar por el mal tiempo.
  •  El trabajo de los mariscadores.

Y ahora que ya conoces un poco más acerca del mundo del marisco y el pescado, os invitamos a descubrir nuestra labor en La Proa desde hace años consistente en la creación de equipos para pescaderías y hostelería de máxima calidad.